Las averías en el motor más comunes que puede sufrir tu coche

Nuestro coche es una máquina, y como tal, es susceptible de sufrir alguna que otra avería. Para que esto pase lo más tarde posible y de la manera más leve, lo mejor será que realices las revisiones pertinentes, y que sigas las indicaciones del fabricante. Pero aún así es más que probable que tu coche en un momento u otro de su vida requiera algún arreglo. Si el mecanismo de apertura del retrovisor falla, si deja de funcionar el aire acondicionado o si una ventanilla deja de bajar es un fastidio, pero si nuestro mecánico nos diagnostica averías en el motor … ¡debe preocuparnos mucho más! 

Los trabajadores de desguaces Bilbao nos indican cuáles son las averías en el motor más comunes, que, en muchas ocasiones, suponen la sustitución del vehículo por otro, al no resultar rentable su reparación. “En función de la antigüedad del coche, puede resultar más barato adquirir otro de características similares que reparar una avería asociada al motor. Además, no siempre un coche averiado se sustituye por uno nuevo, sino que la gente muchas veces invierte el supuesto importe de la reparación en un vehículo de ocasión.”

A continuación, te detallamos las averías en el motor más frecuentes, que esperamos, nunca padezca tu coche.

averías en el motor más comunes

Las averías en el motor más comunes

Correa de distribución

Este elemento de desgaste permite el cierre y apertura de válvulas del motor en el momento preciso. Por norma general, debe sustituirse en torno a los 150.000 kilómetros o a los 5/6 años. Dado que por el simple uso va deteriorándose, no es de extrañar que, en caso de llegar a romperse, provoque una de las averías de motor más habituales y costosas.

Inyectores

Como su propio nombre indica, estos elementos “inyectan” el combustible al motor. No son elementos de desgaste como la correa, pero dada la precisión de su tarea, es relativamente habitual que se averíen; esto pasa porque para distribuir y pulverizar el combustible, hacen uso de una electroválvula que se abre y se cierra a las órdenes de la centralita electrónica. Disponen de la parte del cuerpo y una aguja, y pueden fallar por los residuos y carbonilla de la gasolina o el diésel, así que… ¡no apures el depósito!

Junta de la culata

Asegura la estanqueidad del motor y es una parte muy compleja de nuestro coche, que también -igual que los inyectores-, realiza un trabajo de precisión. Una junta de culata en buen estado garantiza que el refrigerante y el aceite no se mezclen, pero es cierto que las altas temperaturas pueden deformarla sutilmente con efectos desastrosos, que pueden hacer que pierda su capacidad aislante. Las averías de este elemento tienen que ver con sobrecalentamientos y pérdidas de refrigerante, lo que comúnmente se conoce como “gripar el motor”.

Centralita electrónica

Es el cerebro de nuestro coche, que emite las órdenes al resto de elementos para que todo funcione en sincronía. Controla agujas, temperaturas, revoluciones, válvulas y un sinfín de cosas que hacen de nuestro coche lo que es. Es una de las averías más frecuentes del motor, que puede darse por su desprogramación, grietas, sobrecarga, o simplemente por acumulación de humedad.

Bomba del combustible

Se encarga de llevar desde el tanque hasta el sistema de inyección el carburante y también regula su presión.La inmensa mayoría delas averías que se dan en la bomba de combustible, se deben a la mala calidad de este y al desgaste que los residuos suponen para los elementos de la bomba.

La sangre de tu motor

De las averías en el motor que acabamos de mencionar se desprende un factor común de varias de ellas: los líquidos. Por eso es prioritario realizar las revisiones y cambios de líquidos periódicos, así como que el aceite sea el recomendado por el fabricante, que el refrigerante sea el adecuado y que el combustible sea de calidad y el adecuado para tu motor. 

El paso más importante: ¡La prevención ante averías en el motor!

Nunca fue tan cierto el refrán “más vale prevenir que curar”, puesto que el mantenimiento del vehículo sale mucho más barato que su reparación. Así que, antes de tener que lamentar males mayores, conviene que prestes especial atención al vehículo para detectar si algo está funcionando mal. 

Además de realizar los mantenimientos que marca el fabricante tienes que observar a diario y con atención el cuadro de mandos. En él se te indicará si hay algo que no esté como debiera: si hace falta poner más aceite, si su presión es incorrecta, si se enciende el piloto de “check” … detectar y actuar en estas situaciones puede salvarnos de reparar averías en el motor más graves. Así que en seguida deberás acudir a tu mecánico de confianza para un diagnóstico. Tu bolsillo lo agradecerá.

Por otro lado, agudizar los sentidos para detectar olores, vibraciones o sonidos, también es una tarea de “mantenimiento” que contribuye a la salud de nuestro coche. Por ejemplo, pueden producirse pequeñas explosiones en los cilindros por un encendido anticipado de la gasolina que puede dañar seriamente los pistones. Los chirridos pueden indicar fallos del sistema de arranque o falta de lubricación, las vibraciones pueden indicar que algo no va bien con el embrague o la caja de cambios. Los olores desconocidos en la cabina del coche pueden indicar desgaste de la correa de distribución, o que se está filtrando aceite o refrigerante.

Por tanto, vemos que nuestro estado de alerta con respecto a los elementos del coche, las sensaciones durante la conducción e incluso su exploración minuciosa, pueden ahorrarnos las indeseables visitas al mecánico y también el riesgo de accidente. ¡No te la juegues! ¡Alerta!


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