¿Qué piezas son las que más se estropean en los coches?

Con el uso, son diversos los elementos que sufren desgaste en nuestros vehículos y que terminan provocando más de una avería. Además, hay determinadas piezas que con frecuencia suelen presentar fallos debido a diversos motivos que nada tienen que ver con la pieza en sí, sino más bien con los hábitos del conductor o con la falta de mantenimiento del vehículo. Estas piezas en concreto, en muchos casos deben ser sustituidas, por lo que llegado a ese punto el propietario del vehículo tendrá la opción de recurrir a los recambios de desguace, a los repuestos reacondicionados y también a los nuevos.

Es por ello que RO-DES -Red Operativa de Desguaces Españoles- ha elaborado un ranking con los 10 elementos que con mayor frecuencia se averían en los coches, así como un listado con diversas piezas que no está aconsejado comprar de segunda mano en el desguace.

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Los 10 elementos del vehículo que se averían con mayor frecuencia

1- La válvula EGR: esta pieza, muy común en vehículos diésel, acostumbra a fallar debido a la acumulación de carbonilla que se produce habitualmente en la misma. Además, es uno de los elementos que, como hemos comentado anteriormente, pueden presentar fallos prematuramente debido a los hábitos de conducción del propietario del vehículo. Uno de estos malos hábitos, tiene que ver con los acelerones fuertes cuando el vehículo se encuentra a bajas revoluciones, algo que provoca un exceso de humo oscuro y de partículas sólidas que terminan por adherirse a la propia pieza, provocando así una obstrucción.

2- El turbo: este es otro elemento que está presente desde hace bastante tiempo en los vehículos diésel, aunque también algunos fabricantes -como Citroën, Renault, Volkswagen, Ford o Kia- han apostado por incluir esta tecnología en algunas versiones de sus modelos gasolina. Si el turbo sufre una avería, el vehículo en algunos de los casos podrá seguir circulando, aunque lo hará con una considerable falta de potencia. Uno de los motivos más frecuentes que ocasiona averías en el turbo, es también la acumulación de carbonilla.

3- El catalizador: la vida útil del catalizador, puede verse reducida también por el uso que el conductor realiza de su vehículo y principalmente, cuando éste se centra en trayectos cortos o trayectos urbanos muy frecuentes. Otro de los motivos, tiene que ver con la falta de mantenimiento, ya que unas bujías en mal estado podrían provocar también fallos en el catalizador. Cuando este elemento no rinde de manera óptima, el conductor del vehículo percibirá una falta de potencia y el motor se calará de manera reiterada.

4- El embrague: la vida útil del embrague de un coche no debería ser inferior a los 100.000 kilómetros, aunque en muchas ocasiones y debido a un mal uso del mismo por parte del conductor del vehículo, necesita ser sustituido prematuramente. Este elemento, localizado entre la caja de cambios y el motor, permite que los cambios de marcha puedan ejecutarse sin necesidad de desconectar el motor.

5- Los inyectores: los inyectores son elementos presentes, a día de hoy, tanto en motores diésel como gasolina. No obstante, es más frecuente que sufran averías en vehículos diésel ya que la presión a la que trabajan es más elevada. Un fallo en uno o varios de los inyectores del motor, se traducirá en una pérdida de potencia e incluso dependiendo de la gravedad, podría provocar que el motor se parase. Dado que la mayoría de averías de inyectores suelen estar motivadas bien por obstrucciones o bien por pérdidas de presión, es esencial realizar periódicamente un mantenimiento adecuado y sustituir el filtro de combustible, al menos, cada 30.000 kilómetros.

6- La correa de distribución: la sustitución de la correa de distribución, que normalmente implica también realizar el cambio de la bomba de agua, ha de hacerse efectiva de acuerdo con las especificaciones de cada fabricante (normalmente entre los 60.000 y los 160.000 kilómetros). No renovar este elemento puede llegar a ser fatal para el motor ya que podría perjudicar a varios elementos que forman parte del mismo, por lo que es recomendable a la hora de comprar un vehículo, ya sea nuevo o de segunda mano, informarse sobre si ésta operación de mantenimiento ha sido o no realizada. En caso de que por kilometraje todavía no se hubiese efectuado el cambio de la correa de distribución y de la bomba de agua, habrá que estar pendiente y conocer a partir de cuándo recomienda su fabricante que se realice.

7- La bobina de encendido: este elemento, propio de vehículos con motores gasolina, tiende a averiarse debido a determinadas carencias que pueden producirse en el sistema electrónico. Constantes fallos en el motor, problemas en el arranque o tirones durante la marcha, son síntomas que pueden aparecer cuando la bobina de encendido no se encuentra en buen estado. Para identificar si es éste elemento el que está fallando, será necesario que un mecánico especializado en electricidad, realice una revisión exhaustiva de todo el sistema.

8- Los neumáticos: cuando los neumáticos llegan al final de su vida útil, siempre se aconseja que se sustituyas por otros nuevos. Para evitar reventones, un desgate irregular o deformidades que puedan poner en peligro la seguridad del conductor, es aconsejable revisarlos una vez al mes, comprobar que su presión es la adecuada y en caso de percibir cualquier anomalía, cambiar los neumáticos que estén afectados. Es importante recordar, que los neumáticos de un mismo eje han de ser exactamente iguales, tanto en medidas como en dibujo, por lo que normalmente el cambio de éstos se realizará por parejas.

9- Los faros o pilotos: los faros y/o pilotos del vehículo son, junto con la carrocería, los más castigados si el conductor acostumbra a estacionar en la vía pública. Las rozaduras y los golpes, producidos por uno mismo o por vehículos adyacentes, provocan un desgaste prematuro que implica en numerosas ocasiones tener que sustituirlo para poder mantener el vehículo en condiciones. Además, debido a la fragilidad de sus componentes y al material con el cual se fabrican, la reparación es prácticamente imposible y se debe optar en cualquier caso por cambiar el faro o piloto completo.

10- Los filtros: para asegurar que un vehículo funcione de manera óptima y ofrezca un rendimiento adecuado, es importante revisar periódicamente el estado de todos y cada uno de los filtros que incorporan los diversos sistemas que forman parte de su mecánica. Por ello, en cada revisión de mantenimiento es conveniente comprobar el estado del filtro de aire, filtro de combustible, de aceite y del habitáculo. El filtro de aceite, se sustituirá siempre que se realice el cambio de aceite del motor, mientras que el resto, mientras que los otros tres tendrán que cambiarse cuando hayan alcanzado el final de su vida útil o bien, tras haber recorrido un número determinado de kilómetros.

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