Malos hábitos que deberíamos abandonar al volante

¿Conoces los malos hábitos que realizas al volante? Muchas de las acciones que ya hemos asentado en nuestra forma de conducir podrían resultar perjudiciales para nuestros vehículos. Estas costumbres, en principio insignificantes, pasan factura a nuestros coches y del mismo modo, a nuestros bolsillos. Por este motivo, en el post de hoy Motoreto repasa algunos malos hábitos que deberíamos abandonar al volante. Porque no vamos a engañarnos, todos los conductores soñamos con que nuestro coche dure lo máximo posible o al menos, no nos suponga muchas averías.

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A continuación, identificamos 5 malos hábitos al volante que podrían perjudicar tu seguridad y provocar averías en tu vehículo.

Apurar para repostar

Es uno de los errores más frecuentes. Por lo que aunque ya se haya citado en artículos anteriores, es bueno recordarlo. Esperar hasta que el testigo de reservas se ilumine no es muy buena opción… Lo adecuado es acudir a la gasolinera en el momento en el que te quede (aproximadamente) un cuarto de depósito. El depósito de combustible suele acumular suciedad e impurezas que dañan a los inyectores y pasan al motor cuando no dispone de gasolina suficiente.

Conducir a velocidades inadecuadas

Cuando se circula a altas velocidades, cualquier componente que posea nuestro coche sufre más y por consiguiente, dura menos. Asimismo, una conducción excesivamente lenta también podría resultar dañina. Por ello, forzar al motor a trabajar a bajas revoluciones provoca principalmente mayores esfuerzos internos que podrían desembocar en averías.

Carga excesiva en el coche

Jamás hay que sobrepasar el peso máximo homologado de carga. Cuando utilizas tu coche para transportar mucho peso de forma habitual, este se resiente en sus piezas y debes prestar especial atención al estado de los neumáticos, la suspensión, el motor y el sistema de frenado.

Además, el Reglamento General de Circulación establece que la carga no debe comprometer la estabilidad del vehículo y tiene que estar sujeta de forma que no pueda “arrastrar, caer total o parcialmente o desplazarse de manera peligrosa”.

Presión baja en los neumáticos

Que los neumáticos tengan una presión baja también influye en nuestro vehículo. Por un lado, aumenta el consumo de combustible y por otro, los neumáticos se desgastan de forma más rápida, especialmente en los laterales y en la zona de los flancos. El riesgo es que la vida útil se acorte y aumente la posibilidad de que se produzca un reventón inesperado. De igual manera, una presión demasiado alta en los neumáticos tampoco es aconsejable. El motivo es que se pierde superficie de contacto e incluso podría llegar a afectar a la estabilidad del coche.

Por todo ello, se debe poner siempre la presión indicada por el fabricante (situada en la tapa de depósito, en el manual del coche o en el interior del umbral de las puertas). Y aumentarla dos décimas si los neumáticos estuviesen calientes.

No realizar un buen mantenimiento

Los fabricantes indican la periodicidad con la que se debe acudir al taller para realizar las revisiones pertinentes al mantenimiento de tu coche. No realizar esas acciones supondría desconocer el desgaste de algunos elementos y acabar con una avería inevitable. Además, si el coche está en garantía es obligatorio para conservarla.

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