La revolución del motor de agua en coches

El sector del automóvil supuso para la humanidad una gran revolución. No solo por la posibilidad de desplazarse más rápido, sino porque traería consigo un avances tecnológicos inimaginables. Uno de ellos fue lo que hay en día conocemos como motor de agua para coches. Su historia está plagada de errores e incógnitas que resolveremos en este artículo.

A lo largo de la historia han sido varios los que han apostado por el motor de agua y cada día se va adentrando a nuestras vidas.

La historia del motor de agua

En pleno proceso de transición hacia coches eléctricos, recordamos el invento de un español que pudo revolucionar el mundo de la automoción. Se trata de Arturo Estévez Varela. Pero antes de todo esto, la industria de la automoción busca e investiga sistemas y combustibles de bajas emisiones, y así cumplir los compromisos europeos de lucha contra el cambio climático. A partir de ahí, empezó a cobrar peso la utilización del hidrógeno como combustible.

En los años 70, Estévez Varela aseguraba haber patentado un motor de agua para coches. Entre todos sus inventos este fue el que se hizo especialmente famoso. Un motor que utilizaba agua a la que se añadía un misterioso producto nunca desvelado. Estévez Varela no llegó a comercializar este invento, pero alrededor del mismo surgieron diversas acusaciones de fraude.

Tras el fracaso de Varela la idea del motor de agua estuvo muchos años guardada en un cajón. No sería hasta mediados de 2008 cuando una empresa japonesa empezara a interesarse y presentaría un nuevo prototipo de motor de gua para coches. Hablamos de Genepax y su vehículo de diseño cuestionable y tamaño reducido. Según explicaron a la prensa, se movía con agua y aire.

Nuevas variantes

Más tarde fueron apareciendo nuevas variantes. Como el motor de agua salada, que fue una variación del desarrollado por Estévez y Allen. Su funcionamiento básico es idéntico excepto por la composición del líquido que lo alimenta. En este caso, la salinidad del agua incrementa su capacidad conductora.

Más adelante se descubrió que este vehículo utilizaba un generador interno de energía. Constaba de un conjunto de electrodos de membrana para extraer el hidrógeno del agua. Por tanto, el hidrógeno se mezclaba con oxígeno del aire generando oxihidrógeno (HHO) que sería el elemento que movería al coche.

En la actualidad, hay un prototipo que asegura funcionar con agua salada. Se llama Quantino 48Volt pero en realidad no funciona con este elemento. Sino que lo hace a través de una solución electrolítica desarrollada por la empresa nanoFlowcell y que se almacena en las baterías de bi-ION. Este, se acumula en dos tanques de 350 litros y circula por unas membranas que lo transforman en energía eléctrica para mover al vehículo.

Poco a poco, el motor de agua para coches se ha ido adentrando en nuestras vidas y muchos ven un futuro prometedor en él.

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